Buenos días Vietnam (Michelle Tetrabrick)




Buenos días Vietnam. Hoy intento encontrarme perdido entre líneas. Organigramas parasimpáticos en donde no cabe el universo entero y toda su sopa de letras. Testaferro en aerosol, de aquel que nunca puede prometerte nada. Ni a ti ni a ninguna de las demás. Porque todo sobra, después de tus ojos y 4:28 minutos que dura esa canción de Café Tacuba. Porque todo falta, después que me quedo en la parada del bus viéndote alejarte, con la mano empañando un vidrio mojado por Enero.

Anoche soñé que corrías conmigo en un prado de amapolas rojas. Tenías un sombrero tipo hongo negro, con una cinta verde bordeándolo y un girasol artificial echo de terciopelo en el frente. Girabas sobre el tus talones y tu voz era mi canción favorita. Anoche soñé que me metían preso y gritaba frente a un montón de micrófonos toda esa basura anarquista que solo tu sueles escuchar. argumentaba haberme metido a terrorista no porque me hartara este sistema. Sino que jure quemarlo todo un día si tú no me dejabas de querer y entre los flashes y las hipocresías informativas, pensaba en que valió la pena que así fuese. Por tu bien. Por el mío. 


Yo solo sé que siempre te muerdes el labio. mueves y entrechocas las muñecas, intentando desatarte. Abres los ojos y no puedes ver nada. Vendada, inmovilizada. Cuando mi lengua, lame suavemente las espirales de tus panoramas y tu tiritas, entre los escombros de lo que algún día creíste que fui. Sonriendo, antes de utilizar un ticket de ida y vuelta a un infierno echo de chocolate y vodka. No tengo idea de que decirte. Ni a ti ni a nadie. No sé qué carajo pasara de aquí hasta donde se terminen las dedicatorias y comience a tipearce un prólogo y tal vez algunos capítulos salteados. No sé, si mañana tendré frases de tele comercial para convencerte de que creas en mí. No sé, si mañana alquilare una habitación de hotel, una máquina de escribir y un puñado sopas chinas instantáneas y me meta de lleno a mis memorias reseteadas. Por mi paranoico temor de no llegar a los 35.

No sé si me vaya como siempre suelo hacerlo y termine contrabandeando wisky desde Falcón a Caracas en buces rojos, surfeando sobre olas saladas o lanzándome desde el Roraima en Parapente. No sé si mañana aun me querrás, como dices hacerlo hoy. Solo sé que me queda el hambre y tú mirándome tiernamente después de cerrar la cartera, pagarme el almuerzo o la cena, mientras desordenas mi cabello sucio. Mientras me acompañas tirada en asfalto, escuchándome respirar mientras todos nos miran al pasar por esa esquina del paseo de las ferias. Con tu falda de cuadros y zapatos gastados. Con la misma colilla de siempre y tu manía de quitarte el esmalte de uña con los dientes. Escuchando Hurt Versionada por Jonny Cash, hasta que se te dañe el Mp3. entre la habitación de 3x2 sin nada en las paredes y todo en el suelo.  Cortinas de ositos, Cajas de pizza, y gripe perpetúa. Mientras los vecinos se callan solo para oírte gemir. cuando me reclamas porque mis lentes están rotos y me pides que ya me aleje de las madrugadas llenas de policías, cervezas y sangre en la nariz. Que me Inscriba por fin en literatura y ya no abogue más por la destrucción parcial o total de propiedad pública y privada. Que te regales más flores o te pinte a ti en un lienzo mediano. Me encanta verte desnudarte mientras ajusto el caballete soldado y oxidado. la manera en la que me miras cuando te desajustas la lencería de bacterias moradas con verde. Atrapada entre el cloroformo de mis manos. Estoy aquí para ti. Punto. No estás sola. Hacemos un desastre con la pintura, nos corremos sobre el sofá y tu gateas exhausta hasta el baño y enciendes la ducha. Buenos días Vietnam. Hoy intento encontrarme perdido entre líneas. Y para tu mala leche Michelle, solo te encuentro a ti.





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