Katsura




Ella sentada al borde de un pequeño lago con una gruya de papel azul entre sus manos. El viento genera ondas que dispersan a las grandes carpas blancas en el fondo del pozo. Me mira y sonriendo me entrega el juguete de artesanal. El vapor se escapa de nuestras bocas. Empieza a brizar con gotas mínimas, estamos en algún lugar de la Culata. Cuando la conocí, me dijo llamarse Jennifer, pero su nombre real es Katsura. Abrió un hueco en mi pecho, además de enseñarme a comer con palitos. Delgada, con el cabello corto picado en media luna a la altura de su nunca, usaba siempre zapatos cerrados, abrigos pasteles y cargaba muchos libros para hacer confites asiáticos y criollos dentro de su morral verde. Me enseñaba con paciencia el idioma y nunca me atreví a robarle un beso. Llevaba una sombrilla trasparente en donde podías ver la lluvia deslizarse. Unas botas de caucho naranjas que según ella, en las madrugadas caminaban solas por el suelo de la cabaña, buscando un par de pies que las usara. Sus ojos eran grandes y almendrados, arreglaba su bufanda tejida, mientras yo intentaba rozar sus manos cuando me pasaba una taza de Chokorēto con Vainilla.

Tokio es una jaula de neón gigante, que mantiene dormido a un dragón herido.

Vivimos en las luces, no tienes idea Parra, de cuanta nostalgia trasmite tanta fluorescencia polícroma. Recuerdo que de niña vivía al lado del mar, y mi abuelo pescaba pequeñas gambas, que sazonaba y la comíamos como caramelos. Luego nos mudamos a esa ciudad enorme que se cree una diosa robótica dueña de Asia. Rodeada de tanto, me sentía tan horriblemente abrumada; como si todo el espacio fuera un cuchillo que me invadía, llenándome con soledad entera.

Escapar siempre fue mi deporte favorito.

Este país me agrada, porque todos los hombres aún parecen hechos de barro. Necios y sencillos, con una vida simple. Adictos a sus familias, sin más preocupaciones que un fin de semana largo. Mi abuelo contaba que todos los japoneses en el pasado estábamos hechos de arena con arroz. Pero que cuando él era pequeño, tanta guerra y hambre nos fracturó y partió desde dentro. Por eso nos generamos un alma plástica brillante. Por eso tan arrogantes, tan solos, tan tristes.

La sierra se cubría de neblina suave y dulce.
Ella me agarró del borde del pasamontañas y me lo haló hasta la barbilla.
-si me alcanzas, te hago un regalo, lo juro- y corrió por el sendero entre los pinos.
Me arreglé el gorro, ajusté mis guantes y salí a la carrera detrás de ella.
Aquel día de marzo, en mí cumpleaños, todas las noticias del planeta me gritaban tú nombre.

Porque para mí, Japón eras tú.

Antes de tomar el bus ese viernes lluvioso, agarraste mi teléfono y te anotaste en la pantalla. – No me borres– besaste mi frente subiendo las escalerillas al segundo piso del trasporte. De verdad no lo hice, déjame decirte. Ni que me lo hubieses pedido. Hoy rezo para que estés bien, y no formes parte de esa lista infinita de gente desaparecida, en la nómina gigante del desastre. Que hayas escapado lejos de la destrucción.

Te alcanzaba detrás de los árboles, apretándote por la cintura, dándote vueltas mientras reías. Al borde el río calmo, me regalaste tu sonrisa en un ave de papel. Siempre me preguntan porque él subtitulo de este Blogger esta en Japonés. Simple, esta así porque es una frase que solo ella puede entender y recordar.

Al borde de un pequeño lago me entregabas una gruya de papel azul entre mis manos.

Yo tartamudeando aceptaba tú regalo, y sin subtítulos dije:


- Katsura. Sora wa anata shidaidesu. Shite kudasai, itte wa ikenai.-

- Katsura, mi cielo es tuyo, por favor no te vayas nunca. -



6 comentarios:

Miguel Antonio Guevara dijo...

Qué vaina tan bonita Parra! que vaina tan bonita...

Gerardo Carvajal dijo...

Creo que Miguel ya lo dijo todo, chamo.

Riku Draven dijo...

. . .
Coño David, este escrito me pegó burda...
"Para mi, Japón eras tu"
Increíble won..

Se le extraña desde el otro lado del Espejo ^^.

D.

Eskarlata dijo...

Nice (:

|andi.na| dijo...

ay...
esto es para llorar teniendo frío.

Michelle Durán dijo...

Logras una MUY buena combinaciòn de palabras, hay magia en ella. Saludos.