No Llores por mi BarrioChino



Michelle sube las escaleras de San José de las Flores a las nueve y media de la noche. Yo desde abajo la observo y veo como serpenteando se pierde entre los recovecos de las casas empinadas y sus esquinas, guardando sombras detrás de sus zapatos. Sabe que estoy mirando debajo de su falda. Al llegar al tercer poste en la escalera mas angosta se voltea y me sonríe evanescente como un colibrí de candela. Desaparece mientras todos los prietos en la entrada de barrio vibran como chivos en lanchas  pendientes de una paja, suaves y malingos, a ver que terraza controlan.

Como se me ha llenado la cordillera de zinc y el cielo de ceniza; donde sílfides de humo copulan al calor de todas las motos importadas de Asia. Pan de Azúcar son millones de luceros en la colina, iluminando los accidentes que ocurren a diario en la Cuesta del Ciego. En El Concrito se han visto osos buscando entre la basura de las últimas casas, cuando se pierden en la neblina y los bloques de adobe se confunden con piedras milenarias en las cumbres. Cinco mil escalones en los sectores mas altos de los barrios de La Hechicera, La Pedregosa y La Milagrosa, la vieja de ladrillo mas antigua en la sierra, chapotea desde cerro hasta las más ácidas cuencas del Albarregas. Sector F y Los Curos: Las cuentan se ajustan donde todos los buses de la veinticinco dan la vuelta. Cómo han crecido Chama y Chamita a lo largo de la rivera del río, en las laderas más profundas de la meseta andina. Se extienden hasta fundirse con un horizonte plateado por los techos de metal verde. Como han crecido, desde que las recorría en la buseta del cambio manejada por mi padre. Con mi hermanita al lado, manchándose la camisa blanca de la escuela con gelatina anaranjada. La Carabobo: Corriendo en La Piedrota descalzo, pateando potes de frika sobre el cemento caliente. Santa Catalina Baja, el único lugar de este país donde a los malandros aún se los vela en latín.

Anoche despertaba en la madrugada a doce grados vaporizando el aire de mis pulmones, sobre una roca detrás del Rodeo. Abrazando a Michelle que me sonríe con todos sus brakets; mirando el cielo a través de cinco grúas gigantes, en donde apenas se cimientan los huesos de un cetro comercial monstruoso. Luego al mediodía buscábamos donde comprar un servicio de lumpias mas refresco y caminábamos distraídos por la Dos Lora, cerca de todas las veredas que descienden a Pueblo Nuevo. Pueblo Nuevo, hoy eres Naigüata y Vallenato desde el Sor Juana, hasta las Casitas. Colmenas de nueve pisos, entre cambúrales pegadas a los barrancos. Mi catira esquiva los buhoneros peruanos, sin mirar a ningún guajiro que hace peaje en las esquinas y halándome a un comercial árabe me dice bajito: -la dos lora es un barrio chino- mientras atrás de nosotros pasa un tres cincuenta lleno de asiáticos directo a algún sótano de almacén subterraneo.

El centro de Mérida es una tierra de colonos, que si pudiesen vender su alma en lata a mitad de precio en el boulevard detrás de la catedral, con acento de ilegal y todo, la compraríamos a dos por uno. De noche, todas las caras se parecen y cuando hay dos cuadras entre en infierno y tu casa, cualquier escapulario brilla en el pecho. Mich antes se subir las escaleras a la casa de su abuela esa noche, me da una pequeña medalla del espíritu santo. -Cuídate- dice, aprentandome la medalla en donde va el corazón -Cuidate cuando cruces Pueblo Nuevo y salgas a La Dos. Cuiadate en ChinaTown. - y me besa los labios como quien sabe sobre la negrura del futuro. 



***



No llores por mi BarrioChino

cuando entre tus recovecos
se le llena el pecho de huecos
a muchos de tus mininos.

No Llores Por Mi BarrioChino

Cuando esta ciudad me aplaste
como un martillo bautista
colocándome en todas las listas
rojas de cualquier Martes.

No Llores Por Mi BarrioChino

como lloro por ti Arrodillado
frente a mi nazareno Bendito
por todo el zinc infinito
y los suelos de sangre manchados.

No Llores por mi BarrioChino


No Llores por mi.






1 comentario:

Otoniel dijo...

David!!!!

:)

Michel la que yo conozco?

jejeej
un abrazo chamo.

Leer esto fue como caminar de nuevo por mérida... (Igual me paso con un corto de camilo...)

Me hizo recordar aquella vez que rrecorriamos sitios para hacer un recital.. Y entramos a un restaurante chino...
Yo le dije... Aqui? le damos aqui?

:D