Carolina

    
Me apretabas fuerte por la cintura, mientras yo pasaba a tercera en la motocicleta, esquivando taxis, esa tarde Veracruzana. La conocí antes de que se tiñera el cabello de naranja, azul, y negro. De ojos claros, pantalones rotos y con ganas de tocar el asfalto con las manos mientras alcanzábamos juntos los noventa kilómetros por hora. Ella usaba los lentes Ray-bans modelo 1983 de mi padre. No los partas, que podría partirme yo. Sus labios sabían cómo los semerucos que comía de niño en Puerto Cabello. Según ella, los míos eran sabor cajeta, el arequipe para los mexicanos. Siempre perteneciste a la tripulación de Memo Rex Comander, mientras yo regresaba de incendiar Harakiri City.

Te desvestías con Babasónicos y te vestías con Billy se Fue. Mezclabas Porter con metanfetaminas y si había whisky, The Mars Volta a todo volumen llamando al suicidio. Me abrazabas durísimo mientras Zóe se ponía de moda en las radios y saltabas sobre la cama con Sonica recordando nuestros tiempos de bachillerato en Mérida. Éramos soundtracks con órganos de mamíferos superiores.

Soñábamos todos los días con sentarnos en alguna playa de Europa, la segunda luna de Júpiter. A mirar como el agua del mar magenta llegaba hasta un rompeolas cobrizo, mientras tú vestida de flores, señalabas medusas fluorescentes de cuatro metros que surcaban el cielo iluminándolo todo.

Te despertabas con el maquillaje muy corrido. Inhalabas la cocaína que sobraba en la bonita mesa de acabado italiano y después en pantys practicabas tu francés con la tv encendida en partidos de la selección nacional. Yo intentaba hacerte tragar media porción de comida para microondas pero cuando me descuidaba la terminabas vomitando en el sanitario. Me jurabas por Dios y tus tacones, que comerías la próxima vez y me acusabas de evangélico cuando me negaba a compartir ese maldito crystal, en donde te estabas gastando todos mis ahorros de estadía. Sonaba a todo volumen Soda Estereo, cuando gritabas en cuatro, aruñando el cartón piedra de las paredes del apartamento, sin fingir; sobria.

Sonreíste hermosamente la primera vez que te espere en el aeropuerto de Maiquetía.

Yo tenía un Girasol enorme, tu suéter verde puesto y en una bolsa de papel sushi recién echo. Celebraste mi cumpleaños en Subway ese día, poniendo unas luces de bengala sobre un ponque once y once. Las encendiste y me cantaste en francés -ya fluido- las mañanitas al rey David. A veces intento recordarte con claridad y se me jode el Adobe Flash Player de mis recuerdos.

No sé a qué agencia de Cantv tendría que llevar la denuncia por mi falta de atención a los momentos importantes. O mis ganas de que ya no me duela más tú ausencia. La mexicana; una vez, me lanzó tremendo derechazo cuando intentaba cargarla a la cama borracha. Terminé por colocarme un par de filetes en el ojo. Y broma, como me podría negar a que se disculpara luego, usando a Bunbury como cuchillo.

Peter Cricket Never Dead juraste tatuarte en el hombro, por todas las veces que me fallaste. Esa noche te despediste sin dramas por el chat, ya al otro lado del meridiano. Fue una mala señal, porque tú muy seria al discutir, me enviaste una cita de Pizarnik, cerrando sesión. Presentí que mezclaste de seguro barbitúricos con vodka como una adolescente de película inglesa. Busqué los códigos de larga distancia. Rastreé en la web alguna clínica en Veracruz que estuviese cerca de donde recordaba que vivías. Llame desde Movistar y envié una ambulancia tu casa con alerta de sobredosis por narcóticos. Supe mucho después cariño que te encontraron en el suelo de la ducha encendida, en jean y sin blusa, con la boca llena de espuma medio consiente. Luego de ese día, hace cuatro años jamás volviste a escribirme.

Hace tres semanas llego un paquete a mi apartamento.
Lo despapelé como si navidad fuera en Marzo.
En una estuche de cuero; los lentes Ray-bans 1983.
Los cristales estaban completamente fracturados y en pedazos.

Te lo advertí Carolina; que si los partías, podría quizás… quebrarme yo.




7 comentarios:

Alfa.. dijo...

Que bonito *-*

Alfa.. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Aprendiz de Francotirador dijo...

Eso está muy bonito mi pana, muy buena hechura, bien confeccionado.

Carlos Quevedo dijo...

Chamo...
Esto...

Gerardo Carvajal dijo...

Caos..... y no se puede salvar a quien no quiere serlo

Maily Sequera dijo...

Pude llorar, pero aguanté.
En serio, hay noches que no se puede... este tipo de cosas, usted(es) entenderá(n). Cuando estabas celebrando tu cumpleaños en Subway, sufrí, pero cuando se te jodió el Adobe Flash Player de tus recuerdos, salieron chorros de sangre tarantinescamente.
Ya vengo, voy a limpiar el monitor.

PD: Cuando escribes bromas así, que son un coñazo en la cara. Me curo diciéndole a todo el que se me atraviesa que te lea. Pa' que no me duela la cara solo a mi.

|andi.na| dijo...

Coño, David.
coño.