El Rinoceronte



Hoy conocí a un niño que tenía un rinoceronte más grande que su casa. Iba en un bus por el batallón cuando su pequeña maqueta de circuito cerrado se calló entre los puestos por culpa de un frenazo del chofer en un intento de no matar a un motorizado. El rinoceronte pastaba en un pequeño patio rodeado de palmeras de plástico arrancó a correr por entre los últimos asientos desbocado y completamente asustado. Yo me agaché tras él mientas el pequeño niño estaba a punto de empañar sus anteojos.  Recordé a mi hermana menor dormida en el asiento del copiloto sobre la lonchera de pocajontas cuando mi padre era avance y daba las últimas vueltas a campo de oro antes de dejarnos en el centro para hacer las tareas .Recuerdo la salsa cabilla dormitando entre nuestros ojos al medio día completo. Recuerdo luego a Dorys caminando conmigo por la calle unas semanas antes diciéndome que cuandoerachiquita tenía un walkman rosado de barbie donde escuchaba Bach y Maracaibo Quince hasta quedarse dormida. Recuerdo que una vez conocí a un niño que se robó un bote a pedales en el parque de La Isla. El muy condenado se fue hasta la última orilla rodeada de agua con un árbol de mandarinas en el centro. Se quedó allí hasta que los bomberos fueron a sacarlo, sin antes recibir varias pedradas por intentar invadir su reino. Recuerdo que en carnaval yo me reunía con los chamos de la cuadra a llenar bombas con agua helada y subir a los árboles. Mojabamos siempre mujeres o policías. Me perdía horas y horas entre los sembradíos cazando gatos mostenses, guiras y zorros. Salía ya cuando se ponía el sol y las brujas caminaban por el zinc de los tejados.

Recojo todas las cositas de la maqueta mientras el bus arranca de nuevo. Tomo al rinoceronte estático entre mis dedos y lo coloco en su maqueta para que paste de nuevo. Le pregunto al niño que porque un rinoceronte de mascota. Ósea que yo podía entender un oso, un venado o un dinosaurio pero este animal era muy extraño en el solar. El pequeño me contesta que la piel del rinoceronte esta echa de chalecos antibalas y con su  enorme cuerno nadie se acercaría a robar su casa.  Un rinoceronte en el patio protegería a su mamá por las noches y él lo alimentaria con agua y pasto antes de desayunarse las empanadas. Cuando hubiese sol dormiría bajo la mata de mango y él lo rosearía con la manguera para refrescarlo mientras duerme. Se llamaría Body y lo sacaría pasear de vez en cuando. Y por encima de todas las cosas; por más perros bravos, tanques y malandros que hubiese en su barrio, nunca nadie podría hacerle daño.





2 comentarios:

Juan Miguel dijo...

Esto es de lo que más me ha gustado entre los textos que te he leído.

edu salas dijo...

Una recolección de recuerdos... muy bueno viejo... tan simple como la imaginación de otros nos transporta la lugar de donde venimos: La Infancia.