Venevisión




“Por la noche la soledad desespera
Bersuit Vergarabat

Esta tarde intenté extrañarte, pero el servidor de mi mente no encontró tu pornografía. Me quedé absorto mirando las nubes, que como medusas en mi techo hacían formas al ritmo del incienso. A veces uno termina por ser nada más que la suma de todos sus complementos circunstanciales. La televisión está encendida a todo volumen para apagar el abrumador sopor que puede adherirse a los bloques residenciales después de las ocho de la noche. Opaca también los gritos histéricos de la vecina contra su hijo retardado -al momento que lo encuentra masturbándose viendo sus catálogos de Avon- y los del vecino de arriba que salta orgásmico y escandaloso celebrando goles españoles en la oscuridad de su apartamento vacío. 

Fijo bien mi atención a la pantalla y termino por verme a mi mismo en un sofá anaranjado mientras una mujer mayamera acusa a una peruana de acostarse conmigo al mismo tiempo de filmarlo para mostrárselo luego a mis hijos adolescentes. Luego me veo con la cabeza abierta en una camilla fría,mientras médicos arios de ojos azules me operan el cuerpo calloso de mi masa encefálica y luego se besan en una romántica malapraxis. Me veo llenándome odio fascista blanco o rojo en los programas de opinión. Llorando sobre el asfalto con un vestido estampado de flores y esas cholas suecas que venden en los buhoneros, mientras abrazo el cadáver de mi hijo menor. Grito que el muchacho no se metía en peos, no vendía piedra, solamente guardaba la pistola y era alzado borracho, pero que casi no tomaba. Lloro frente a las cámaras y mezclo a dios y a la policía en una misma oración antes de que una periodista lesbiana de rulos perfectos pase a las noticias del espectáculo. Hace algunos años en Venevisión pasaban de madrugada Cine para Adultos. Es una lástima que lo hayan dejado de trasmitir cariño; porque sinceramente, esta noche te necesitaba más que nunca vestida de enfermera, esparciendo mi derrota por toda tu cara. 


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