El Rey de los Ratones





-Había una vez un ratón que vivía en una casa grandota. Era el roedor más feliz del lugar. Y un día cualquiera se da cuenta de que pusieron una trampa para atraparlo. El ratoncito asustado se va al gallinero y gritando le dice a la ponedora más grande: “Señora gallina, señora gallina, mire que pusieron una trampa en la casa y me quieren matar” y la gallina haciéndose la loca le dice: “Ajá y ¿qué quieres que haga yo? Ese no es mi problema hijo” y se voltea. El ratón consternado sale al corral y mirando a la chiva le dice: “señora chiva por la entrada de la casa pusieron una trampa ¡ayúdenme por favor!” y la chiva mirándolo con asco la responde: “¿tu vienes a interrumpirme con ese cuento? ¿Acaso no vez que estoy ocupada? Lárgate de aquí rata.” El ratón solo pedía muy triste ayuda y nadie le paraba; cuando por fin llego hasta donde el animal más grande, la vaca. Y llorando le dice: “señora vaca ayúdeme por favor, por fuera de la casa pusieron una trampa y me quieren asesinar. De verdad quítela necesito su ayuda. No le cuesta nada” y la vaca mirándolo de reojo murmura: “¿ujummm? Pues hijo déjeme decirle que usted verá como resuelve. Porque es a usted el que lo quieren matar. Yo no puedo ayudarlo” y lo ignoró. Al día siguiente en la trampa quedó atrapada una enorme de cascabel. Y ¡Zas! Mordió a la esposa del campesino dueño de la casa. Y se la llevaron al hospital. Allí el campesino tuvo que matar a la gallina primero para darle sopita a la señora enferma que bueno; se murió por el veneno igualito. Luego mató a la chiva para darle de comer a los invitados y rezanderos del velorio y luego tuvo que matar y vender la vaca para pagar la urna y el sepulcro. El ratón fue el único que quedo vivo. Sanito. Ese ratón soy yo. Y todo esto, toda esta ciudad, es mi casa-

Concluyó Fremman el místico indigente, su parábola mientras se acababa la corta del malboro. Beatriz y yo escuchábamos en silencio. Esperabamos al sol sentados en una de las fuentes de la plaza bolívar a las cuatro am.

La noche es un sueño de fiebre.
Todas las resacas juntas que he tenido en mi vida. 

A esta ciudad ya no se le puede sacar más nada. En la madrugada todo se desdibuja mal enfocado. Hasta como suena el piso cuando caminas parece lejano. Un eco tenue. Es un sueño pesado. Un sueño que se parece a tragar barro espeso de desayuno.  Beatriz -como dos horas antes de la última escena- consulta el futuro con su indigente favorito sentada en la acera mientras afuera de la tagüara se caen a puñaladas. Ya ningún rostro es familiar. Sobrio, muy sobrio, espero que en cinco minutos sea mediodía y estar surfeando en las costas de falcón. Y que afuera en la arena me espere una negrita con un coco frío y whisky. 

Todos beben de la cisterna oscura. Salen de Biroska cansados y tristes. Agotados por el sueño y la fiebre, una fauna gigante de criaturas enfermas.  Desfila frente a mi un ejercito de junkies, proxenetas, poetas, artistas y malditos. Bohemios de todas clases y tamaños. Hippies, inmigrantes ilegales, skaters, punkers, metaleros y beatniks. Putas, no tan putas y medio putas. Homosexuales, bisexuales, transexuales y hipsters enclosetados que les gusta sin vaselina. Piedreros, lluvia torrencial de piedreros cada cinco minutos. Piedreros sin roca, con roca y rocanroll. Gordas. Moralistas. Santeros. Tropas de lesbianas rugbistas. Mucho malandro últimamente. Mucho malandro montando en skygos afuera de la tagüara controlándole perico a los dillers sifrinos. Desechables, reciclables, nulos y ultranulos. Fresas en tacones buscando sexo sucio con algún artesano uruguayo o quizás un humanista desempleado. Viejos verdes, pintones o amarillos. Marineros y campesinos. Recojelatas. Chinos. Algunos Árabes. Guaros Intocables. Ningún policía. Todos los panas que no quieren crecer nunca. Peter panes. Narutos. Canserberos.  Monos anchos, gorras planas, mini-estereos con drum and bass atorrante. Mucha gente con cara de que son los más que tal. Cédulas falsas. Rastafaris, asesinos, evangélicos ligeros y traficantes. Vendepinchos, cargabolsas, tupamaros. Platanito, mani y tostón.  Adultos contemporáneos. Esta noche, todos me dan asco. La noche se vuelve un puño de nausea. 

Beatriz, vayámonos de esta mierda. 

-No te parece Parra, ¿qué deberíamos hacer realmente un manual de malandros para que sea la ley? Digo para hacer una vaina menos hipócrita. Algo hecho a nuestra imagen y semejanza. Algo que se acerque nuestro salvajismo. Que nos catalogue en rangos de malandritud. Porque coño, este país no hay ninguna ley que valga. Es el campamento de Cabrujas. No lo digo por parodiar, porque para parodias veo las noticias. Una ley del ojo por ojo. Una ley fuera de la ley y dentro de la misma. La gente se cree ciudadana. Y mira estos últimos meses ha salido lo peor de todos nosotros. Mad Max. Todos somos malandros, si así lo queremos. ¿Tu matarías a alguien Parra?.-


No sé cuantos cigarros se ha fumado Bea esta noche. Si fuma por hora podría calcular cuánto tiempo pasa sin necesidad de un reloj. El rostro de Beatriz es como de una porcelana delgada y frágil que podría quebrarse en cualquier momento. Y siempre, siempre está rodeado de humo. Tienes los ojos enormes delineados dramáticamente y los dientes prominentes como un roedor grunge. Mandibulea, su tono de voz es agudo. Caraqueño. Es una de las mejores bloggers que conozco y la conocí por blogger hace rato ya. Mira con odio a todos lo que pasan y le piden un cigarro, le quitan un cigarro o con un tono mormón le dicen: “¿sabes? Eso es veneno.” Un mujer dulce.  Ese viernes todos nos dejaron solos. -Nadie Nos Soporta Parra- dijo Beatriz subiendo las escaleras, para ir por la ultima birra a Tarantinos.

Luego de entrar me encontré con un traficante de armas gitano que me brindo un trago con alegría dando gracias a dios que aun estábamos vivos. Murmuró unas palabras en su idioma y dijo que qué raro que no estuviéramos muertos. Tu sabes, después de tantos años. De tanta mierda junta. En el underground todos parecen muertos o se mueren en realidad al cabo de un tiempo. En el underground todos están obsesionados con la muerte. Es el argumento que más se repite en esos bares rancios donde todos nos reunimos a lucir nuestras mejores miserias. He visto gente hablar de la muerte y conseguir sexo con ello. La muerte es la excusa. La muerte es la excusa de todos. Para ser así a diario. Para dar tanto asco. La sobremuerte, la ultramuerte, la submuerte, la santamuerte. Y todos parecen saber de lo que están hablando. Pero no es así. Realmente son un motón de gallinas asustadas en un gallinero polvoriento y oscuro. Unas chivas envidiosas comiendo basura amarradas siempre al mismo poste al lado de la carretera. Vacas de ubres sarnosas y gusanos en los cascos esperando a que hagan mondongo con ellas. Y ese ratón -como dice el místico indigente- es el único que sabe de lo que habla. Porque él no tiene miedo a morir. Sino más bien, teme a vivir con miedo. 

Beatriz se va casi a las cinco de la mañana en un mustang destartalado. 
Fremman me acompañan por el bulevar de la catedral hasta la cuadra de mi casa. 

- ¿crees que fui duro con ella? con eso de la vida y todo lo que le dije.-
 pregunta. 
- creo que estuvo bastante bien- contesto, exhalando vapor de mi boca.
-No hable solo para ella, tú lo sabes. – 
- pues si no lo notó, creo que le preste bastante atención- 
- eres un muchacho sabio. Que ni fuma cigarro, eso es muy bueno- 

Enfrente de mi edificio hay una tienda donde venden santos. En la vidriera se ven iluminada la virgen maría. Una inmaculada grandota a través de la reja. Hay un pesebre también y muchos santos barrocos mirando a la calle. La luz que sale detrás de la virgen ilumina a un travesti rubio arrodillado frente a dos tipos con cara de estar gozando. Esta mamando huevo con furia. Va rotando, mercantiliza la leche. Cambia de mano. Lo tipos se apoyan con fuerza en la reja del establecimiento de santos. Fremman se despide con una reverencia y agarra calle abajo. A esta ciudad ya no se le puede sacar más nada. La noche es un sueño oscuro de fiebre.



2 comentarios:

Otoniel dijo...

Es una locura siempre estar leyéndolo ratón!!

Me llena de imágenes la mente, y me deja mirando lejos.

Muchos abrazos! Lo quiero mucho!

Beatriz Marte dijo...

Estaba buscando un escrito tuyo para mostrarle a alguien y encontré esto... y de fondo en mi cuarto suena titanic porque están pasándola en fox.

Me haces sonar hasta inteligente con esto...