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 A Nardy Serrano 

dulce y amargo
 humo de Tamarindo.


Una piscina llena de hojas secas de apamate. Es la temporada donde el frío se convierte en pequeñas termitas heladas que se evaporan en el aliento. El sol se hunde cobrizo tras un puñado de montañas. Dime con que parte de los recuerdos te quedaste Zarzamora. Con que parte del cuchillo. Con cuantas semillas de girasol. Cuando me di cuenta de que me costaba dormir desde entonces, decidí sacarle plata al insomnio y agarrar trabajos de madrugada. Y en la profunda quietud de las avenidas cuando se avanza a toda velocidad como un golpe de ámbar vibrante al choque; pienso en ello, en cual cuenta pendiente me queda por saldar. Y allí sales tú, la piscina llena de hojas y tus ojos enormes y profundos como alguna costa de Siberia.

Tu no me has perdonado ni yo a ti Zarzamora. Eso se nota cuando el mundo nos junta para ver si entre los dos cerramos los bordes de la herida. Se nos nota como duele. Se nos nota cuando ambos detenemos al cuchillo con las manos. Los años ante un asunto pendiente con alguien que uno ama o amó pasan engañosos como analgésicos con alcohol. Uno sonríe. No paso nada. Nunca quema tanto como aparenta.

Estas recostada de un carro rodeada de cuatro o tres amigas. ¿David? David es un imbécil. Y miras el suelo. Así de sencillo sin mencionar mas nada al respecto, apagando un cigarrillo con el zapato. Yo en una tagüara hago algo parecido. Observo al techo luego de comentar que tú estabas muy loca pero tenias estilo, haciendo hincapié en lo del estilo. Lo digo con la misma facilidad mientras pido otra ronda de tercios. Ambos mentimos. Ambos decimos la verdad. Nos burlamos. Decimos sonriendo que fue una tragedia. Que uno es bien gafo cuando es mas chamo. Que lo mejor que pudo pasar fue dejarlo así. Que desde entonces la vida no pudo ir mejor. La gente se conforma y cree en nuestras promesas de olvido mutuo. La gente ama recrearse en las historias trágicas. Nosotros al principio vendíamos el show en HD para ver si a todos les dolía por igual. Pero no. A nadie realmente le importo. Todos nos creyeron demasiado intensos para sus gustos. Lo cual, siempre fue verdad. Allí bajamos el volumen y volvimos a nuestros oscuros encuentros en sueños recurrentes. Vivimos otras vidas y amamos a otras personas. Aguantamos la respiración y seguimos nadando. Hicimos un nudo. Un voto de silencio.

Esta es la primera vez que escribo sobre ti y a ti en casi 5 años. Escribo enfermo de frío en una computadora ajena llenándome de valor para publicar esta vaina en blogger. La última idea estúpida que tuve luego esperarte año a año cada 29 de diciembre en la misma pollera como habíamos acordado; fue llevarte girasoles a donde quiera que estuvieses y rendirme por fin. Pedirte perdón por haber hecho de ti un salto al vacío y perdonarte a ti por haberme convertido a mí en un gigantesco naufragio. Ver por primera vez el faro. Esa luz azul en mitad de un mar picado. Esa luz azul, de cuando me veas la próxima, me sonrías. Algo terriblemente difícil. Tú dijiste que eso era imposible y lo afirmaste como quien afirma una muerte.



Imposible es amar a algo con filo sin que corte. 
Y míranos, somos las cicatrices más hermosas de toda la ciudad. 



2 comentarios:

|andi.na| dijo...

sonó un coñazo.

Anónimo dijo...

me gusto mucho esto, y eso es decir
poco, creo que lo he leído tantas
veces que podría imaginar
tu acento.
casi sin tener que respirar(8)...