Interludio: Sobre La Atari de Dios





«Yo lo sé porque Tyler lo sabe»
Chuck Phalaniuk 



Todos en algún momento tenemos amigos imaginarios. Proyecciones lúdicas para evadirnos de nosotros mismos un rato, ver todo desde otra perspectiva, habitar el vacío que a veces se hace bastante difícil de llevar. Fue en la adolescencia tardía (en un momento bastante turbulento de mi vida al regresar de Caracas a Mérida por el 2009) en donde me encontré a Allison Diagato sentada sobre un muro de ladrillos vestida con unos jeans rotos, una franela de los Power Rangers 1998, una chaqueta verde llena de pines de colores y unos lentes oscuros de marco rojo. Me encantó su nombre, me recordaba a Allison Reynols del Club de los Cinco, una película que amé en bachillerato y cuya freak cleptómana, tierna y mentirosa compulsiva era mi personaje favorito. Quería tener una amiga similar a ese personaje o mejor, quería ser como ella. Saltó del muro, me pidió que le encendiera un cigarrillo y me acompañó a la parada de autobús.  De allí en adelante Allison se dispuso a escoltarme fielmente en mis momentos de evasión, disforia y soledad emocional. Incluso en los momentos en los que estuve en situaciones peligrosas ella estuvo allí.  No era una simple metáfora o un cursi heterónimo, era una compañera real con personalidad, gustos, defectos y actitudes muy diferentes a las mías.

Allison era mi superheroína. La parte más atractiva de mí mismo con toques de la personalidad de las mujeres que admiraba. Era más noble, más empática, más sincera. Como una popstar apocalíptica, Allison se autodenominaba vanguardista tardía, Femme Fatal Avant-Garde, Cyberpunker, una versión tuki y glamurosa de alguna de las Teenage Mutant Ninja Turtles. Era practicante del más cruento romanticismo ochentero, se entregaba de lleno a cualquier cosa que amara, aunque siempre incrédula, cínica y descreída no dudaba en decirme lo que pensaba. Me encantaba que fuera valiente en donde yo era un cobarde, abierta en donde yo era hermético y honesta en donde yo era un embustero.  



Raver, Neo-raver, Post-raver. Al alba solo quedaba ella sentada sobre la nevera sorbiendo de un pitillo una lata helada de Cherry Coca-Cola mientras yo me ahogaba en mi propio vómito desmayado en el suelo de la cocina, luego de intentar hornear ebrio cereal, jugo de guayaba y queso rallado. La veía disfrazada de Tank Girl o jugando con una espada jedi de laser rojo sobre el capo de la perrera policiaca, al momento en que me bajaban a patadas junto a un montón de punks y comegatos. Lo primero que veía al despertar luego de desmayarme y haber convulsionado por abusar del alcohol y el insomnio. Me levantaba por el cogote y me clavaba con un puñetazo de nuevo en el piso. “Levántate, cabrón, enciende la tv están pasando un maratón de Invanzor Zim. Lávate y cepíllate, coño, que hueles al cadáver de un rinoceronte atropellado por un panzer. Tienes trabajo en dos horas, muévete y haz un desayuno decente” Era La Mujer de Judas, La bebé Gerber preferida de 1989, La que mató a Sirius Black. Mi Carmen Sandiego. 


Podíamos pasar horas viendo películas violentas de serie B, Anime japonés retro y estrambótico, revisando  cintas y revistas de gothic wave alemana, coleccionando minuciosamente recortes, películas y música White Trash. Compartíamos afición por la filosofía occidental, los videojuegos retro y las navajas tornasoladas. Mezclaba buena música en las noches, leía en voz alta en francés y mandarín,  practicaba kempo los sábados por la mañana. Tomaba fotos con cámara de rollo y le relajaban los lugares abandonados. Su bebida prefería era el Tequila Sunrise y no se resistía a un pasticho bien preparado. La admiraba y amaba en partes iguales, era el Deux Ex Machina en mis momentos de miseria y la cheerleader que aplaudía entre las sombras mis momentos de alegría.

A finales del 2013 luego de varios santeros cubanos, coaching grupal, homeopatía hippie, cocteles de ansiolíticos y diagnósticos psiquiátricos certificados, resultó que, en mi conducta se presentaban pequeñas esquirlas de los trastornos de personalidad narcisista, limítrofe y de evasión. Ya decía yo que todo ese caos en donde había destruido cada relación saludable que pude tener en el trascurso de los anteriores cuatro años no venía de gratis. No era muy normal actuar de manera tan errática y desagradable. La manera de manejarlo fue bastante práctica: un buen grupo de terapeutas, una dieta saludable, proponerme metas a corto y largo plazo, trabajar en cosas que me apasionaran y aprender a comportarme como un adulto coherente me salvó de quizás terminar convertido en un degenerado crápula autodestructivo y sin respeto por los demás. O bueno, quizás me hubiera ido bien en la política venezolana. 


La cosa es que a esas alturas ya Allison no era una estrategia lúdica para saltarme las horas de soledad –que como podrán imaginarse a raíz de mi comportamiento resultaban ser bastantes- sino una imagen emocional y mental que podía en cualquier momento saltar al brote de algo más complicado.  Así que tuve que despedirme de ella, comprarle un pasaje a Hong Kong o Amsterdam, llenar con todas nuestras cosas su enorme maleta de Hello Kitty y decirle que cuando regrese planearíamos un boicot internacional con hakers contra la próxima película de Brigitte Jones. 

Ahora, en un momento más tranquilo de mi vida en donde puedo entender muchísimas más cosas sobre mí mismo y mi relación con la realidad, no puedo dejar atrás a  una mujer que me acompañó durante tanto. Se lo merece, así que ahora de cuando en cuando trabajará conmigo por acá en Prosapistola. Antes de desaparecerla de la red, logré archivar alguna de sus cosas, las cuales dejaré por acá para los que la conocieron y para los que apenas se enteran.  Pronto se vendrá un poemario de la mano de Allison y un librito de FanFics.  


Mientras tanto, les presento a la Atari de Dios. 



***




Frente al Mar de Dirac.



«A.A. escribe con un marcador sobre mi hombro: (∂ + m) ψ = 0 y luego me besa suavemente la frente. Abstraída, me quedo mirado el techo de la posada, que como un enorme barco abierto parece lleno de fantasmas. Llueve. A.A. me regala un guiño antes de girarse y volver la mirada a su laptop manteniendo su humor característico de periodista workaholic. “¿Qué significa?” Le preguntó acariciando con unos de mis pies su nuca. “Es la ecuación de Dirac” me dice. “En su deducción simple, explica que dos partículas que una vez estuvieron unidas siguen teniendo influencia la una en la otra así se interponga un trayecto físico entre ellas” Yo me incorporó, voy a sus hombros y empiezo a besarle el cuello “Su premisa es que si dos sistemas pasan suficiente tiempo juntos y los separas, puedes definirlos como dos cosas distintas, pero no puedes cortar la influencia que persiste entre ellos. Así haya espacio de por medio, años luz incluso.” Cierro la tapa de su laptop y encontrándome con su sonrisa le digo “¿Un hermoso poema matemático para ayudarnos a sobrevivir la distancia entonces? A.A asiente, tomo su cara entre mis manos y comienzo a besarlo lentamente. Su piel me recuerda a las plumas de un pavorreal que toque cuando era niña»



Hit.Girl, en vos confío. 

«Hazme una traqueotomía con tu navaja plegable y libera todos los pájaros que rompen la bahía.  Atraviésame a bala, lléname la carne con humo y aplaca el mal que divide y que bifurcan todos mis puertos. Destruye lo que muele y afila. Incendia con gasolina el musgo que crece debajo de mi lengua. Yo protegeré la tumba de tu padre Hit-Girl. Yo te protegeré cuando duermas y sueñes la sangre de lo que desangras. Aprendiste a disparar justo cuando se te caían los dientes de leche. Yo te cuidaré Hit-Girl, dulce virgen carnívora, si prometes destruirme cuando en vez de hombre, me convierta en jaula»



"Welcome to my Empire of Nothing" 
o breve apologia al White Trash americano.








Cuando recordé a Kant, frente al cabo San Román.


«Lo bello es aquello insostenible y transcendente a cada palabra viva entre la piel, el espíritu y el olvido. No tiene tiempo,  es causa natural del espacio en el que florece. Lo bello va en el vuelo de todas las aves intocables por los dedos que se alejan, las flores que determinan cuando muere el verano y anuncian el frío.  Lo sublime, es la naturaleza frente a las leyes de la razón, donde la contemplación originaria es el acto de rebeldía más puro del pensamiento.  Los edificios, los caballos, las mujeres que esperan a los hombres que nunca vuelven de la guerra, son bellos, sí, pero su belleza es adherida, como las costras de sal que rojas golpean los naufragios.  Lo bello, innata regla de todas las cosas que se nombran, aparece frente al genio que aprende a hundirse y moldear las olas.  El razonamiento es el ancla de coral que en el pecho todos los artistas debemos lanzar al cielo. La imaginación el universo ilimitado que cohabita en la rendija, breve línea del espejo, que queda ente las pestañas al cerrar los ojos.» 


"Need someone to numb the pain"
O como los lunes me quiebran la nariz.

«Los lunes me aturden, mi cráneo es el olfato de un perro borracho con gasolina. Los lunes en la mañana huelen como las camelias que sostienen los cadáveres ajusticiados en el río y me sorprenden desnuda, amarrándome dinamita al vientre cual mujer bomba. Cuando salgo al centro de la ciudad y me pierdo entre los escombros y buhoneros de la avenida 8cho -esquivando leones moribundos, ángeles de leds y  magos carteristas- siento que el vértigo se me sube a la garganta. El vértigo, esa espesa lava echa de lo que queda al licuar caracoles antiguos; hace que todo mi mundo se gire, que me pierda, que me caiga, que me caiga hacia arriba. Corro entonces a las bibliotecas que como las iglesias son el único lugar donde la norma es el silencio. Uno de estos lunes, me encontré de madrugada con el vestido ajado y la nariz partida. Escupía molesta en la fuente de la Plaza Bolívar. Alguien, en una de esas tagüaras donde todavía todos juntos sudamos y pogeamos las miserias compartidas, por error me pegó en la cara. La sangre corría por mi dedos, manchando el celular mientras llamaba temblorosa a Aquiles. Él entre dormido, me pidió que recordara a mi madre, que era muy tarde, que me fuera a la casa, que no anduviera sola.  Yo le pedí que me imaginase con la cara echa un bulbo sanguinolento en mitad de una salina abandonada y le afirmé que no estaba borracha, que solo estaba viva. Que era simplemente era lunes, y que a pesar de que él fue muy desagradable conmigo la última vez que hablamos, luego de mirar la sangre en mis manos, recordé que nunca le di las gracias por ese amor breve y generoso que compartimos en un cuarto miniatura en la costa, cuando me encontró partida en múltiples mitades a la orilla del desierto. Los lunes, necesito algo que funcione como brújula, amarre y cuchillo. Algo que me ayude a leer la realidad, en donde me ahogo, hundiéndome como una aguja en la profunda nébula del ojo de un gato.» 




"BLOODY MARY MIXTAPE"
















1 comentario:

Anónimo dijo...

“Su premisa es que si dos sistemas pasan suficiente tiempo juntos y los separas, puedes definirlos como dos cosas distintas, pero no puedes cortar la influencia que persiste entre ellos. Así haya espacio de por medio, años luz incluso.” <3