La Rueca



“Por mí se va hasta la ciudad doliente,
por mí se va al eterno sufrimiento,
por mí se va a la gente condenada”
«La Divina Comedia» (Canto III, v 1 al 3)

Me voy a las minas Mamá. Me voy hondo entre los surcos a donde Dios no porta lumbre. Me voy a las minas Mamá a cambiar mi corazón por coltán. La oscuridad es asfixiante, aprieta sus manos barrosas alrededor del cuello de los montañeses. Rezo de espalda a los paracos dormidos. Guardo el dinero en condones ya que en las alcabalas no revisan el recto de los afligidos. Cuento las pepitas brillantes que salpican el agua, atrapando el resplandor de las linternas. Guardo dos cartuchos de heroína por si la muerte me encuentra quebrado debajo de los naranjos. La heroína es el último gusto de los moribundos. La heroína le cambia los colores a la selva. Me voy a las minas Mamá; ya avisé a una india de confianza que te deposite cada mes desde un cajero en Farmatodo. India malaya, limpia y sin sida, estoica como una liebre de madera. Debajo de la tierra el tiempo se empoza y gotea alrededor de los cascos. Recuerdo cuando me enseñaste a tejer las crines de los caballos en el campo. Recuerdo cabalgar a pelo la grupa de una yegua marrona. Los ojos se nos ponen blancos Mamá. Los ojos se cubren de una película mortecina como si se hubiera apagado todo por dentro. Algunos se abren con un taladro las muelas para esconder virutas doradas. Pero al final siempre los descubren y le sacan los dientes a martillazos. Desde abajo escuchamos cómo vibran las sierras. Desde abajo escuchamos cómo ladran los perros. ¿A dónde van los que mueren debajo de la tierra? Abrimos una tumba entre todos y entre todos nos cavamos una tumba en el pecho. Si regreso en pedazos Mamá, quema los restos y con la ceniza haz una cruz en la frente de los niños. No dejes que se los lleven a cavar en las entrañas del mundo. Detén la vorágine Mamá, la rueca que tritura a los hombres cuando cae la neblina sobre la jungla.


1 comentario:

Anónimo dijo...

... :*