Gólgota (Fragmento V)


«Tengo sed» (Jn 19, 28)

Yo jugué a los dados bajo el madero del galileo. Perdí en la baraja las vestiduras con las que un soldado cubrió la cama de un niño enfermo. Alcé la lanza con legía de la que utilizaron para quitarle herrumbre a los clavos y la acerqué a la boca del rabí que hacía milagros en las cuevas de los pordioseros. Cuentan que los buitres que devoraron los ojos del ladrón a su izquierda, cayeron muertos sobre las tiendas de los sanedrines. Cuentan que donde salpicó la sangre de su costado, florecieron capullos con los que las viudas adornaron sus cabellos.

Quería darte agua Señor
pero los romanos amenazaron
con lapidar a quien llorara.

Quería darte agua Señor, pero mi sed hizo que aplacara con ella mi garganta, antes que la mañana volcara el rocío en cántaros salubres. Convertí la lanza en una navaja que apunta día a día a mi corazón de legionario. Regalé los dados a una prostituta que dormía después del llanto sobre un nido de trigo.

Guardé tres piedras del Gólgota 
en una aljaba de cordero
para recordarme Señor,
la dignidad con la que mueren
todos los hombres justos.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Glory.